Intel invierte 20.000 millones de dólares en las fábricas de Arizona y subcontrata a TSMC parte de su producción de CPUs para 2023

Vignette
Escrito por Guillaume
Fecha de publicación : {{ dayjs(1616928240*1000).local().format("L").toString()}}
Este artículo es una traducción automática

Sacudida por todas partes, Intel intenta reaccionar de forma "muscular" para impulsar sus propias estructuras, pero no olvida las asociaciones estratégicas.

Desde la llegada de Pat Gelsinger a la dirección de Intel, el 13 de enero, todo el mundo está atento a la dirección del grupo. El nuevo Director General se orientó por primera vez y, dos meses después de su nombramiento, decidió celebrar una conferencia de una hora de duración llamada Unleashed: Engineering the Future. Fue una oportunidad para presentar las nuevas ambiciones de Intel y, sobre todo, para demostrar que el grupo se está dotando de medios para actuar.

Intel comenzó destacando la importancia de invertir masivamente en sus infraestructuras en un momento en que la escasez de semiconductores afecta a todas las empresas y a todos los sectores de actividad. Pat Gelsinger confirmó una colosal inversión de 20.000 millones de dólares para añadir nuevas plantas de producción a su campus de Ocotillo en Chandler, Arizona. Todavía no se conoce la duración estimada de este enorme proyecto, pero se espera que cree más de 3.000 puestos de trabajo altamente cualificados. También se habla de 3.000 puestos de trabajo en la construcción y, a largo plazo, de 15.000 empleos locales.

Esta inversión inicial no será la única, e Intel tiene previsto ampliar otras infraestructuras en Norteamérica y Europa para satisfacer la creciente demanda de productos electrónicos locales. Intel también tiene previsto convertirse en proveedor de terceros, es decir, en una fundición al servicio de las empresas de diseño. Pat Gelsinger explica que se acaba de crear una nueva estructura llamada Intel Foundry Services.

Por último, y sin duda para hacer frente a los problemas más acuciantes, Intel se ha asociado con TSMC. La famosa fundición taiwanesa se encargará así de parte de la producción de procesadores de Intel en 2023. El objetivo es, sin duda, encontrar una solución inmediata a los problemas encontrados por Intel en la evolución de su proceso de grabado.