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Por fin, Valve desvela el precio de sus gafas de realidad virtual y la factura es elevada
Tras varios meses de espera, Valve por fin desvela el precio del Steam Frame: se trata de una apuesta ambiciosa, pero su elevado precio podría limitar su público potencial.
Está claro que el Steam Frame no será un casco de realidad virtual de gama básica. Valve comercializa su nuevo dispositivo a 1.049 euros en su configuración con 256 GB de almacenamiento, mientras que la versión de 1 TB alcanza los 1.279 euros. Ya se han abierto las reservas, lo que sitúa al casco en una categoría de precios claramente superior a la de muchos modelos autónomos del mercado, como el famoso Quest 3. Para justificar esta orientación, el Steam Frame apuesta por unas especificaciones técnicas de gran nivel. El casco incorpora un Snapdragon 8 Gen 3 acompañado de 16 GB de memoria LPDDR5X y cuenta con dos pantallas LCD de 2 160 x 2 160 píxeles, una por ojo. Su frecuencia de refresco oscila entre 72 y 144 Hz, si bien este último modo se presenta como experimental. El almacenamiento se basa en una memoria UFS de 256 GB o 1 TB, con la posibilidad adicional de añadir una tarjeta microSD.
Una de las particularidades del Steam Frame reside sobre todo en su funcionamiento híbrido. Las gafas están diseñadas para funcionar de forma autónoma con SteamOS, pero también para transmitir juegos de forma inalámbrica desde un PC. Valve destaca, en particular, una arquitectura pensada en torno al streaming, con conectividad Wi-Fi 7 y un sistema de seguimiento ocular que permite optimizar la transmisión de la imagen gracias al renderizado foveal. De este modo, las gafas pueden servir tanto como dispositivo independiente como terminal de realidad virtual conectado a un ordenador, que, como es de suponer, será considerablemente más potente. Esta filosofía va más allá de la mera realidad virtual. Valve quiere convertir el Steam Frame en un dispositivo capaz de acceder a una parte más amplia del ecosistema de Steam, especialmente a los videojuegos tradicionales para PC. La arquitectura ARM del casco y las herramientas de software desarrolladas en torno a SteamOS deben permitir ejecutar determinados programas inicialmente diseñados para procesadores x86, mientras que los juegos demasiado exigentes podrán ejecutarse en un PC y, a continuación, transmitirse al casco.
El fabricante también incluye con el Steam Frame varios componentes de hardware. Los mandos suministrados cuentan con un seguimiento completo con «seis grados de libertad» y están diseñados para funcionar sin batería recargable integrada (una pila normal). Por otro lado, algunos accesorios siguen siendo opcionales: el cargador de red oficial de 45 W se vende por separado por 39 euros, mientras que el kit de accesorios ergonómicos, destinado sobre todo a mejorar la sujeción del casco y los mandos, cuesta 69 euros. También se ofrece un kit de recambio de los elementos de contacto por 59 euros. Con el Steam Frame, Valve opta, por tanto, por unas gafas de realidad virtual especialmente completas en lugar de lanzarse a una guerra de precios. Entre su funcionamiento autónomo, la transmisión inalámbrica desde el PC, su integración con Steam y sus características técnicas, el producto busca reunir varios usos en un mismo dispositivo. Ahora queda por comprobar, en las primeras pruebas, si esta ambición y esta versatilidad serán suficientes para hacer olvidar un precio de entrada que supera la barrera, tan simbólica como dolorosa, de los 1.000 euros.

