La china Zhaoxin lanza su APU KX-6000G

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Escrito por Guillaume
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como "taller del mundo", China desea imponerse un poco más y en todos los campos de las tecnologías avanzadas. Esto incluye una mejor industria de semiconductores.

Aunque los dirigentes chinos siempre han querido conseguir un comercio que les permita acceder a las tecnologías más avanzadas sin demasiadas dificultades, se han dado cuenta de que esta posición es, sin embargo, frágil. Más recientemente, las tensiones con Estados Unidos y las múltiples barreras comerciales que se han puesto a ambos lados del Pacífico les han hecho tomar conciencia de su dependencia de ciertas tecnologías occidentales. Desde entonces, China se esfuerza por avanzar lo más rápidamente posible tanto en el sector de los procesadores como en el de los gráficos.

Como prueba de los progresos realizados por Pekín en el espacio de unos pocos años, la empresa Zhaoxin está en condiciones de presentar un chip al que estamos acostumbrados a llamar APU. No se trata de una CPU ni de una GPU, sino de una solución que combina ambas en un solo componente. La KX-6000G es la evolución lógica de la KX-5000, que Zhaoxin distribuye desde hace más de cinco años. El KX-6000G tiene 4 núcleos / 8 hilos y una frecuencia de funcionamiento de 3 GHz. Está grabada mediante un proceso de 16 nm y es compatible con la memoria RAM DDR4 y la PCI Express Generation 3.

Lo más importante es que Zhaoxin ha sido capaz de combinar esta parte de la CPU con una GPU y, aunque las cosas aún no son muy precisas, parece que el fabricante chino ha sido capaz de duplicar las cosas: dos troqueles KX-6000G se han combinado en el mismo paquete para tener 8 núcleos / 16 hilos y una potencia de cálculo de 1,5 TFLOPs. Estos avances permiten a Zhaoxin alcanzar el rendimiento gráfico de un chip NVIDIA GT 630. Algunos dirán que esto no es nada fantástico, dado que un chip así fue comercializado hace diez años por NVIDIA.

Es cierto que, teniendo en cuenta el rendimiento obtenido, no parece que haya mucho de lo que enorgullecerse. Sin embargo, Zhaoxin ha logrado un aumento del 318% en el rendimiento en comparación con su anterior generación de GPU. Este progreso debe asociarse a los resultados de la parte de la CPU, que ahora está a la altura de un procesador como el Core i5-7500 de Intel y ligeramente por delante del Ryzen 3 1300X de AMD, dos chips lanzados durante 2017. Más allá de las prestaciones, hay que imaginar de dónde parten los ingenieros chinos y a qué velocidad consiguen ponerse al día. Además, hay que tener en cuenta que las sanciones estadounidenses no sólo privan a los fabricantes chinos de las tecnologías occidentales, sino también del material utilizado para grabar simplemente la mayoría de los componentes más avanzados. También en este caso, conseguir producir este tipo de chip sin la ayuda de las máquinas holandesas de AMSL es un gran logro.